Galería

Beci: “Toda mi vida estuve ligado al Deportivo y lo llevo en el corazón”

Antonio Llamas / A Coruña.- Pese a la fuerza con que irrumpió el “Superdépor” en la sociedad y en el deporte de La Coruña, los aficionados más veteranos también recuerdan que hubo vida en el deportivismo de antes. Las casi dos décadas de “travesía por el desierto” de la entidad blanquiazul habían hecho mella en la afición, pero muchos recuerdan que, aun antes, hubo una época que los aficionados coruñeses acudían en gran número al fútbol, también con el equipo en Primera División, cuando en Riazor cabían más de 45.000 espectadores.

Uno de los máximos exponentes de aquel deportivismo, del deportivismo de siempre, fue Antonio Eduardo López Beci, “Beci”, aquel delantero centro rematador, futbolista muy querido y respetado, que también dejó huella en la historia del club con aquel gol tan recordado al Rayo Vallecano, en 1971. Ahora, Beci nos cuenta su presente y rememora algunas historias de cuando era jugador de Primera División, categoría en la que llegó a jugar más de cien partidos oficiales con la camiseta blanquiazul. -Estoy jubilado –nos dice Beci, que cumplió 71 años el pasado diciembre-, dejé aparte toda actividad. Además, estuve fastidiado en las rodillas y la cadera y tuve que poner remedio para desenvolverme con más libertad en la vida normal.

Pregunta.- Además, a usted le había avisado el corazón hace años…

Respuesta.- Me avisó en forma de infarto, allá por 2003. Dejé de fumar, rebajé la comida (“no hay como mojar una buena salsita”). Mido un poco todo lo que hago y además estoy controlado por mi cardiólogo.

P.- ¿Cómo recuerda en la distancia su vida como futbolista profesional?

R.- Ser profesional es diferente a todo. Y realmente se puede decir que llevas una vida privilegiada. Los jóvenes quizá no lo sepan, pero lo es, aunque no todos saben llenarla.

P.- ¿Se da cuenta el jugador de ese privilegio?

R.- Sí, te das cuenta, pero esa vida también tiene sus contrapartidas, tienes que limitar tus libertades en cosas que te gustan… Pero te adaptas.

P.- ¿Cómo empezó en el fútbol?

R.- Yo, en infantiles, siempre marcaba muchos goles y ya era muy popular dentro del mundillo futbolístico, del fútbol-base. Todo va bien pero los problemas empiezan con las exigencias tácticas y cuando se empiezan a pedir resultados, lo que ocurre conforme vas subiendo de categoría.

P.- ¿Se acuerda del debut en el primer equipo del Deportivo?

R.- ¡Cómo no me voy a acordar! Un domingo de diciembre había jugado con el Fabril en Puentes de García Rodríguez: nevaba y hacía un frío criminal. Fue mi último partido con el filial porque a mitad de semana me llamaron al club y me dijeron que iba con el primer equipo a Valencia, con Carniglia de entrenador.

P.- ¿Fue una experiencia inolvidable?

R.- Sí, inolvidable por partida doble. Cuando estaba en el túnel de vestuarios, en las escalerillas, dispuesto a saltar al terreno de juego, la gente empezó a chillar (allí, en Valencia, siempre chillaron mucho) y aquello me impresionó tanto que me quise dar la vuelta. Aguanté, claro, porque una vez allí no era cuestión de volver.

P.- ¿Qué fue lo otro inolvidable?

R.- La velocidad del balón. Yo, en el Fabril, estaba acostumbrado a pararla con el pecho, bajarla, controlarla y regatear. Allí, la parabas con el pecho y cuando querías bajarla ya no la tenías. Me costó un tiempo adaptarme.

P.- ¿Y el debut en Riazor?

R.- Tampoco fue a la jornada siguiente, porque jugábamos dos partidos seguidos fuera, en esta ocasión en Zaragoza. Yo creo que los técnicos lo hicieron así para que jugara primero en estos desplazamientos y luego, más adaptado, debutara en Riazor.

.- ¿…?

R.- El debut en Riazor fue ante el Atlético de Madrid. Y voy a contar una anécdota al respecto. Tras el saque inicial, que hice yo, me fui rápidamente para mi puesto de delantero centro y allí me encontré con Griffa, aquel central argentino de los atléticos. De entrada me soltó: “Chaval, ya sé que debutas hoy, pero no te acerques por aquí porque te puedo matar”. Yo fui de “Tarzán” y le contesté: “Si antes no te mato yo”, aunque lo dije tan poco convencido que no le hizo mella alguna.

P.- ¿Cuánto tiempo jugó en el Deportivo?

R.- Jugué seis temporadas en Primera División y otras seis, en Segunda, en las que hubo de todo, como en la vida misma, ratos buenos, regulares y malos.

P.- ¿Es tan diferente el fútbol de antes al de ahora?

R.- Siempre han jugado once contra once. Pero sí hay diferencias en algunas cosas, como en los terrenos de juego. Ahora, la mayoría son alfombras y antes, algunos eran auténticos patatales. Talento había el mismo.

P.- ¿Qué otras variaciones encuentra?

R.- El sistema de trabajo no tenía nada que ver con el de ahora. Antes, el entrenador hacía de todo: preparador físico, táctico… Ahora hay segundo entrenador, preparador físico, entrenador de porteros, un técnico para cada pierna. No tiene nada que ver. Hoy, la preparación física es fundamental. Si no estás bien físicamente, la técnica no te vale lo suficiente. Y los balones: antes, cuando llovía, se mojaban y cuando le dabas de cabeza parecía que rematabas una piedra.

P.- Pero a usted, Beci, se le recuerda principalmente por aquel gol al Rayo Vallecano, que supuso un ascenso. Hay fotografías de aquel remate en muchos lugares de la ciudad…

R.- Sí, lo recuerdo bien. Con ese ascenso comprobamos lo que significaba para el Deportivo, para la entidad y para la ciudad estar en Primera División. Y eso que hablo de hace más de cuarenta años. Nosotros también vibramos. No lo celebramos como ahora, pero también tuvimos nuestros festejos. Y un dato: de los veintidós de la plantilla, quince o más éramos gallegos y, de ellos, más de la mitad de La Coruña.

P.- ¿Con qué gente jugaba usted en aquella época?

R.- Cuando empecé coincidí con Veloso, Betancourt… Yo tenía 19 años y ellos eran ya internacionales contrastados. Recuerdo que también jugué un año o dos con Gento II, el hermano de Gento; con Cervera, Escolá, Domínguez… Después llegó una época mucho mejor, en la que jugaban aquellos que los aficionados recuerdan recitando la alineación hoy todavía: Joanet; Belló, Luis, Cholo; Sertucha, Domínguez; Cortés, Loureda, Beci, Cervera y Martínez.

P.- Sí, aún se recuerda…

R.- Era un gran equipo, no diré del nivel del “Superdépor” pero porque fallaban los extranjeros, que eran de categoría inferior, no tenían el nivel de Bebeto, Mauro Silva o Djalminha, por ejemplo. Además, jugando en un campo como Riazor, que te exige un gran esfuerzo, tienes que tener jugadores de nivel para destacar.

P.- ¿De qué nivel?

R.- De nivel aceptable. Recuerdo un presunto refuerzo que llegó al equipo que venía como mecánico de aviones y que no quería entrenarse, quería dedicarse a su oficio. Así que ya se puede imaginar cuál era el nivel de algunos fichajes extranjeros.

P.- Usted estuvo un año cedido a Osasuna…

R.- Sí, fue un año excelente, me salió todo redondo. El Deportivo había fichado a Sertucha, precisamente del Osasuna y, a cambio, pidió el traspaso de Escolá y dinero. El Deportivo arregló dejando marchar a Escolá y me incluyó a mí en una cesión por dos años. Todo eso fue antes de pasar al primer equipo.

P.- ¿Lo conocían en Pamplona?

R.- ¡Qué va! Pero tuve suerte que el entrenador, García de Andoain, había estado el año anterior en el Racing de Ferrol y yo esa temporada había marcado muchos goles. En cuanto supo que era yo, dijo: “Que venga inmediatamente”. Esa temporada marqué 25 goles y fui “Pichichi” de Segunda, lo que repetiría en otra ocasión más. Jugaba en punta con Fanjul, pero yo un poco más atrás, que considero que era mi posición ideal.

P.- Se fue por dos años y estuvo uno…

R.- Al ver la excelente campaña que había hecho, la directiva del Deportivo me repescó. Tuvo que pagar 400.000 pesetas a Osasuna y me volvía a La Coruña.

P.- A Segunda…

R.- Sí, pero logramos ascender el primer año. Yo pillé por completo el “equipo ascensor”. Lo que ocurría es que ascendíamos con claridad y los descensos se producían muy raspados, con empates a puntos o por muy poco. Algunas veces, por verdadera mala suerte.

P.- ¿No respaldaba la afición como los últimos tiempos?

R.- No se crea, entonces el campo tenía una capacidad para 45.000 espectadores y algunos partidos se llenaba. La gente siempre iba, lo que ocurrió es que esos veinte años en Segunda parecieron interminables y terminaron por desmotivar a una buena parte de la afición.

P.- ¿Cómo empezó a atisbar su retirada?

R.- Por culpa de las lesiones. Me empezó a dar problemas el menisco y tuve que operarme en Barcelona, por el doctor Cabot, entonces el número uno de Europa en ese tipo de operaciones. Cuando parecía recuperado, en un entrenamiento me puse de líbero, para tocar más cómodamente el balón, y me rompí otros dos meniscos. Y vuelta a empezar. Entonces ya cogí unos kilos de más y coincidió con el descenso a Tercera.

P.- Y decidió dejarlo…

R.- La directiva consideró que había que hacer un equipo con Belló, Loureda y yo, y el resto, gente joven. Me dijeron que me iban a bajar el contrato para fichar a Alfonso Castro y a García, del Racing de Ferrol. Yo les dije que me parecía bien que los ficharan, pero no a costa mía. No aceptaron mi propuesta y terminé por marcharme. Así son las cosas…

P.- ¿Cuántos años ha estado ligado al Deportivo?

R.- Yo diría que toda la vida. En cuanto dejé el fútbol me surgió un trabajo en el Banco de Granada, acepté y comencé. Pero seguí ligado al Deportivo en el cuadro técnico, entrenando a alevines, infantiles y juveniles, hasta que llegó Augusto y me dijo que lo dejara, que quería que viajara por toda Europa, para ver jugadores y enviar informes al club.

P.- Como entrenador, ya trabajaba con Franganillo…

R.- Sí, él me preparaba un trabajo específico para los infantiles. Yo le decía: “Oye, que les estamos metiendo mucha caña”. Y él me decía que era lo que correspondía a cada edad.

P.- Y empezó como secretario técnico…

R.- Mi breve periplo como entrenador me supo a poco, pero me adapté rápidamente al otro trabajo. Era más exigente en viajes y horarios, y también en responsabilidad, pero me puse enseguida a ello, en cuanto Richard se marchó. Entrenar a niños es muy gratificante, son muy agradecidos y si los tratas bien aumentan su rendimiento.

P.- ¿Pensó alguna vez terminar como secretario técnico?

R.- Nunca se me ocurrió. Pero en la vida se presentan a veces situaciones inesperadas, que tienes que resolver con rapidez. Y eso fue lo que me ocurrió a mí.

P.- ¿Es cierto que usted descubrió a Cristiano Ronaldo?

R.- No es así exactamente. Por aquel entonces, Jorge Mendes, el hoy agente de Cristiano Ronaldo, llevaba varios jugadores portugueses, entre los que se encontraba Simao, al que yo fui a ver en el Sporting de Lisboa. Y coincidió que debutaba en el equipo Cristiano Ronaldo, que entonces tenía 17 años. Jugó mal aquel partido, pero intentó hacer tres o cuatro cosas diferentes que no se hubiera atrevido a intentar otro jugador que no tuviese una gran categoría. Además, ya se veía que su físico y su velocidad eran privilegiadas.

P.- ¿Y lo comentó a los máximos dirigentes del Deportivo?

R.- Augusto tenía la costumbre de llamarme al hotel por la noche y entonces yo le contaba lo que había visto. Y le dije: “Simao, sí, estuvo bien, pero acabo de ver un “tío” que es fenomenal, Cristiano Ronaldo. Entonces él me dijo: pues hazle un seguimiento. Como tuve la suerte que tanto Cristiano como Simao estaban en el mismo equipo, los veía a los dos en cada partido hasta cuatro  cinco partidos, y Cristiano aumentaba su rendimiento espectacularmente.

P.- ¿Tuvo opción alguna vez de venir al Deportivo?

R.- Realmente, no. En cuanto se metió por medio el Manchester United, las cifras se elevaron de forma inaccesible para el Deportivo. Al final, tengo entendido que el club inglés pagó alrededor de 1.500 millones de pesetas, a lo que el Deportivo no podía llegar ni en sueños.

P.- En la actual polémica entre Messi y Cristiano, ¿por quién se decanta?

R.- Es difícil decirlo. Quizá me quedaría con Messi, que es más constante, aunque los dos son unos “monstruos” del fútbol.

P.- ¿Son los mejores de la historia?

R.- Bueno, a mi el que de verdad me impresionó fue Pelé. Un tipo que marcó mil y pico goles oficiales, que tenía un poderío físico descomunal, calidad toda, manejo total de las dos piernas… Era tremendo.

P.- ¿Hubiera encontrado acomodo usted en el fútbol actual?

R.- No lo sé. Físicamente creo que sí respondería y como tenía calidad suficiente para tratar bien el balón, me imagino que me adaptaría a dos o tres puestos.

P.- Apenas me ha hablado del ‘Superdépor’…

R.- ¡Qué le voy a decir! Fueron 15 años en los que fuimos unos privilegiados. Que nos quiten lo “bailao”. Tuvimos futbolistas de primera línea mundial, con grandes aciertos en los fichajes de segunda fila, que desde aquí llegaron incluso a internacionales, como Voro, Nando, Aldana, López Recarte… Para este tipo de fichajes, Augusto siempre tuvo muy buen ojo. Como Capdevila, Molina, Valerón, el mismo Donato… Fueron aciertos espectaculares del presidente.

P.- ¿Cómo ve el futuro del fútbol?

R.- Igual para el ochenta por ciento de los clubes. La solución está en la cantera y para el Deportivo, en Abegondo. Y que Real Madrid y Barcelona respeten a los jugadores que se hacen aquí. Habría que legislar eso porque mantener la cantera cuesta mucho dinero y no puede ser que venga uno de esos equipos y diga que con un simple cambio de domicilio se lleven gratis al jugador.

P.- Por cierto, usted coincidió con Arsenio…

R.- Sí, nada menos que en tres ocasiones. Era un entrenador muy trabajador, muy fiel a su concepto del fútbol. Estudió una forma de jugar y se movió siempre con ella.

P.- ¿Es cierto que les sacaba “todo” a los futbolistas?

R.- A algunos sí.

P.- Decían que era el “entrenador total”.

R.- Sí, se encargaba de todo, hasta iba mesa por mesa a servir una copita de vino en las comidas. Y nadie se podía pasar y beber dos. Que se lo pregunten a Domínguez, el día que lo cazó con una botella debajo de la mesa. La bronca hizo época.

P.- ¿Algo más, Beci?

R.- No, simplemente agradeceros que os hayáis acordado de mi, que el Deportivo forma parte de mi vida y que siempre lo llevo en el corazón.

 

 

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s