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Grupo salvaje: los cuatro jinetes del Apocalipsis

Ángel Varela.- “Hay una dignidad que le está negada al vencedor”. Esta afirmación, atribuida a Borges, ilustra mejor que ninguna otra el tono melancólico y crepuscular que Sam Peckinpah supo imprimirle a “Grupo salvaje”, uno de los westerns imprescindibles de su filmografía y, sin duda alguna, uno de los títulos fundamentales del género.

Cuatro tipo colgados al filo del abismo, cuatro hombres desubicados que son conscientes de que sus tiempos de gloria han pasado, pero a pesar de todo no se resignan porque saben que las batallas se ganan con el mismo coraje que se pierden.

Para aquellos que aún no nos hemos caído del caballo, porque forjamos nuestra juventud y nuestros sueños de la mano de cabalgadas inolvidables, “Grupo salvaje” es pura poesía de la desolación, una historia dura y emotiva cuya violencia salta ante los ojos del espectador con la furia de un gato encrespado.

La mirada triste de William Holden, en uno de los mejores papeles de su carrera, transmite la dureza de un mineral. Él, al igual que los restantes miembros del grupo, tiene la certeza de que la muerte siempre le sonríe allá donde va y, como no sabe hacer otra cosa, decide devolverle la sonrisa. Aunque –eso sí- con sus carcajadas se irán también unos cuantos con ellos.

Peckinpah, en cuya filmografía figuran otros westerns excelentes como “Duelo en la alta sierra”, “Mayor Dundee” o “Pat Garret and Billy the kid” alcanza en “Grupo salvaje” unas cotas de solvencia cinematográfica difícilmente superables.

La camaradería masculina, la amistad en mayúsculas que Howard Hawks tan bien supo retratar en sus westerns aparece magistralmente retratada en la película de Peckinpah. Ese sentimiento de pertenencia a un grupo, con todo lo que ello conlleva, brota de sus poderosas imágenes como un manantial de agua fresca que nos alivia la mirada y el alma. Ahora que el concepto de la amistad se encuentra considerablemente devaluado y se le niega su espacio en cualquier escala de valores que se precie, conviene recordar las palabras que Holden dirige a su grupo en un momento de la película: “Cuando uno toma partido por alguien se le sigue hasta el final porque, de lo contrario, no sería uno mucho mejor que un animal.

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de boletincoruna Publicado en Noticias

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